Ken Russell, 1975Durante mucho tiempo
"Lisztomania" fue para mi simplemente un álbum de
Rick Wakeman (ya sabéis, el teclista de la genial banda de rock sinfónico
"Yes"). Y pese a que nunca entró entre los pocos álbumes de su prolífica discografía que me gustan, la búsqueda de la película para la cual ese álbum ejerce de banda sonora ha sido para mi poco menos que una obsesión. Y vaya si valía la pena la búsqueda, pero vayamos por partes:
Empezaremos hablando del Señor
Ken Russell, autor cuyas cintas más conocidas son seguramente
"Tommy" (1975) y
"La pasión de China Blue (Crimes of Passion)" (1984), obras como veis de todo menos convencionales, pero es que la especialidad de este señor durante los años 70 era crear bizarros 'biopics' sobre compositores clásicos, con conceptos absolutamente extraños. Y pese a declararme desconocedor de esta filmografía, el desfase visto en
"Lisztomania" me va a hacer continuar siguiéndole la pista a este hombre, vaya que sí.
-Es lo que tiene tener tantas fans...-Para los desinformados (entre los que me incluyo, que yo de clásica estoy pez, para eso está
Mr. Lombreeze),
Franz List fue un auténtico revolucionario de la técnica interpretativa del piano, dando giras por toda
Europa haciendo demostraciones, creando innovaciones técnicas para el instrumento, e incluso "retando" a otros pianistas intentando demostrar quien era el mejor, juego al que se prestaba el mismísimo
Chopin. Además
Liszt interaccionó con la mayoría de grandes compositores de su época hasta el punto de que
Richard Wagner se casó con su propia hija.
Pero vamos a lo que nos interesa, la película sobre
Liszt es una auténtico desmadre
bizarro-
surrealista en la que la palabra "exceso" se queda corta. Toda ella es un auténtico y delicioso delirio lleno de humor y mala leche. Veamos: Se nos presenta a
Liszt como una auténtica estrella del rock, con su audiencia de jovencitas histéricas,
grouppies, etc. Un día nuestro amigo se va a
San Petersburgo, donde entabla relación con una noble que le provoca delirios tales como "sufrir" una erección de tal calibre que cinco señoritas pueden usar su miembro a modo de medio de transporte.
-El amigo protagonista, luciendo verga y usos alternativos-Pero es en el personaje de
Richard Wagner donde la
bizarrería,
weirdness,
frikismo, o el palabro similar que más os guste toma su máximo esplendor.
Wagner plagia la música de
Liszt y por ello es representado como un vampiro que crea su propia religión disfrazado de supermán y adorando a un extraño monstruo devora-vírgenes. Pero para cuando
Wagner muere y se reencarna en un
zombie-nazi con aspecto de
Hitler que ametralla judíos, es para cuando mis seguidores varones van a tener que recoger las pelotillas del suelo (a las chicas no se que os pasará, pero seguro que algo). Y si además para terminar,
Liszt controla una nave espacial impulsada por los efluvios de sus amantes casi mejor que no insista más sobre las virtudes
bizarras de la cinta. Y eso que no he dicho nada de las intervenciones
mega-freaks de
Ringo Star o el mismísimo
Wakeman....
-Con todos ustedes: ¡Richard Wagner reencarnado en zombie nazi!-No he mencionado que el protagonista es
Roger Daltrey, quien nos ofrece una colección de poses y caretos similar a lo que ofrecía en
"Tommy", pero a cambio rinde unos temas musicales que desde luego funcionan mucho mejor en la película que por separado en una banda sonora conteniendo las reinterpretaciones de
Rick Wakeman de obras de
Liszt y
Wagner, ya sea "a pelo" pianístico o con potentes ráfagas de sintetizador setentero (sin contar el
kitsch numerito disco que acompaña la escena de la nave espacial).
-El sistema de propulsión de la nave espacial-órgano de Liszt: en cada tubo una señorita...-Así que no puedo dejar de recomendar esta maravilla del exceso, esta obra maestra de la
bizarrería, este auténtico decálogo del descerebramiento cinéfilo, que sin embargo tiene su miga (ahí tenemos por ejemplo ese
Wagner nazi, y a poco que se investigue
Wagner era efectivamente antisemita). Es relativamente fácil encontrar temáticas parecidas en el cine de serie Z, pero encontrarlo en una cinta de serie "A" (fue la siguiente que
Russell realizó después del exitazo de
"Tommy") y realizada con total elegancia y con tan imaginativo y rico diseño de producción es un autñentico puntazo. Recomendadísima.
Valoración: 7/10.