"A day at the races" es el quinto álbum de Queen, grabado y lanzado en el pico de su creatividad en una época donde los cuatro componentes del grupo estaban creando de manera enfervorecida y donde la química entre sus miembros estaba en su punto máximo. Tras el insuperabe "A night at the opera" deciden sacar una especie de continuación (algo evidente sólo ver la portada o el título made in Marx Bros), pero hay algunas diferencias notables. Para empezar, hay un frenazo en cuanto a la extravagancia compositiva, todavía podemos contemplar un poco de rock progresivo en "The Millionarie Waltz" pero sería ya de las últimas veces de su carrera. Eso no quiere decir que se renunciara a la grandilocuencia, por ejemplo en la celebérrima "Somebody to love", pero hay también una tendencia a demostrar una cara más sobria, y dos de las composiciones claves ("You take my breath away" y "Teo Torriatte") son temas lentos voluntariamente desnudos, con apenas el piano de Freddie y algunas armonías vocales, pero lejos de los excesos de antaño, lo cual no evita que sean temas magníficos.
El álbum arranca con la potente "Tie your mother down", con uno de aquellos riffs que merecen estar en cualquer ranking y retorcidos arreglos marca de la casa, y no faltan temas en que Freddie sigue demostrando su amor por las tonadas de los años 20 como la maravillosa "Good old fashioned lover boy" que tanto contribuyen a la sensación de inigualable exhuberancia de estos álbumes. Por supuesto que la inigualable "Somebody to love" con esos coros gospel que parecen sacados de un grupo de 100 voces cuando en realidad son simplemente overdubs de Freddie, Brian y Roger es probablemente el tema más memorable, pero es que el increíble "The Millionary Waltz", un tema mutiseccionado, con orquestaciones de guitarra épicas, un solo "Waltz" de May impresionante y potentes secciones cantadas junto con otras delicadas, todo ello concentrado en menos de cinco minutos, es una de las maravillas de Queen en toda su carrera.
Y claro lo que culmina el álbum como uno de los más grandes son los temas pequeñitos en los que nadie se fija y que en cualquier otro grupo serían "all time highs". "Long Away" un tema de May pegajoso e inusual pero que funciona perfectamente, "You and I", impresionante tema de Deacon pero cantado por Freddie o "Drowse", el siempre competente tema de Taylor.
Más comedido que sus predecesores pero con toda su magia, de momento seguían en todo lo alto.
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EL CLÁSICO:
EL TEMA ESCONDIDO A REIVINDICAR:








